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8 DE MARZO DE 2016, DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES

 

 El 8 de marzo es nuestro día, el de las mujeres, el de celebrar nuestras conquistas y reclamar nuestros derechos.

Salimos a la calle sabiendo que no estamos solas, que millones de mujeres en el mundo lo hacen igualmente, reivindicando la vida y la dignidad de otras que no pueden hacerlo; de mujeres y niñas a las que la cultura machista y patriarcal les privará de derechos desde la cuna hasta la muerte, en la mayoría de las ocasiones con el apoyo de las diferentes iglesias.

Y las convertirá en personas de 2ª categoría, sin acceso a la educación, a la sanidad, al trabajo asalariado, a un proyecto independiente de vida que no sea el del sometimiento al varón.

Todos los días, y de manera especial el 8 de marzo, nos sobran los motivos para la lucha. Las causas para rebelarse son múltiples: la precariedad laboral, la brecha salarial que en Cantabria vuelve a ser de las más altas del país con una diferencia entre hombres y mujeres del 28,77%, la desigualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, la feminización de la pobreza, la sobrecarga e invisibilidad de los cuidados, la violencia machista, la cultura patriarcal,… En definitiva, luchamos contra la precariedad, la explotación y la exclusión social: ¡¡ni precaria, ni sumisa, ni devota, ni invisible!!

La solución a la desigualdad entre hombres y mujeres se llama feminismo.

Porque sabemos que ser mujer no tiene nada de malo, ni de inferior, ni de limitante. No hay ningún problema en ser mujer.

Casi todo lo que nos han dicho sobre ser mujer proviene de mensajes incorrectos, ajenos a la realidad y opresores. Son consecuencia de vivir en una sociedad dividida en géneros y jerarquizada para mantener el poder y la propiedad en manos de los hombres.

Esta sociedad restrictiva inventa ideas para justificar la opresión. Que somos malas entre nosotras, que cuidar es sólo de mujeres, que no tenemos cabeza para las matemáticas…; se nos dice que nuestra biología, nuestra capacidad para procrear, es la causa y el motivo de las desigualdades sociales, económicas y políticas entre hombres y mujeres, y que la subordinación a los hombres y la dominación masculina son innatas y no causadas por instituciones opresivas.

Pero las mujeres somos inteligentes, poderosas, con libertad de decisión, buenas, solidarias, cooperativas, creativas, lúdicas, eficaces, cuidadoras,… ¡o no!

Sin embargo, aquí estamos, otro 8 de Marzo en el que no podemos conmemorar esta fecha con avances en el camino hacia la igualdad real y efectiva. Las mujeres nos enfrentamos a una batalla ideológica de los Gobiernos contra nuestros derechos.

Estamos hartas de las mentiras del Gobierno y de los poderes económicos sobre la falsa salida de la crisis y las mejoras en las tasas de desempleo, que nos quieren mantener aletargadas mientras esperamos una mejora que no llega nunca.

Seguimos denunciando nuestra expulsión del mercado de trabajo como consecuencia de la reforma laboral aprobada.

En 2015 los contratos temporales alcanzaron en las mujeres el 91,2% del total, mientras los contratos indefinidos, a tiempo completo, apenas llegaron al 4,66%. Y somos el 53,44% del paro total registrado.

Exigimos que se asienten las bases de desarrollo de nuestro atacado Estado de Bienestar, generando empleo de calidad y eliminando los obstáculos que imposibilitan el logro de la autonomía personal y económica, de cientos de miles de mujeres.

La lucha contra la violencia de género está pasando por uno de sus peores momentos. Denunciamos que el presupuesto destinado a los programas de igualdad entre mujeres y hombres, y a actuaciones para la prevención integral de la violencia de género en los Presupuestos Generales del Estado (PGE), siguen reduciéndose en los últimos 4 años, reducción que nos parece intolerable cuando persisten todo tipo de violencias machistas sobre las mujeres y siguen siendo asesinadas por esta causa.

Nosotras apostamos por las políticas de prevención, siendo fundamental una educación afectivo-sexual desde la infancia que facilite relaciones basadas en el respeto y la igualdad real entre mujeres y hombres; no podemos erradicar la violencia contra las mujeres sin socavar las estructuras discriminatorias que recorren nuestras sociedades.

Rechazamos el incumplimiento respecto de la ampliación del permiso de paternidad a cuatro semanas, fijado para 2013 en la Ley de Igualdad (LOIEMH); una medida fundamental para avanzar eficazmente en la corresponsabilidad y la conciliación de la vida laboral y personal, y cuya parálisis contribuye a perpetuar los roles sexistas y la discriminación de las mujeres en el mercado de trabajo y en la sociedad.

Que los padres se corresponsabilicen del cuidado de sus hijos e hijas es fundamental en el avance de la igualdad y en la lucha contra la violencia de género: quien cuida no mata.

Denunciamos que el Gobierno ha usado la crisis económica como excusa para desmantelar las políticas de igualdad.

Y los recortes en Sanidad, el adelgazamiento del Estado de Bienestar, la deplorable Ley de Educación, la atención a las personas dependientes, o la reforma de la actual Ley del Aborto suponen un enorme retroceso en los derechos de las mujeres. Haber modificado el consentimiento de las mujeres de 16 y 17 años para la interrupción voluntaria del embarazo, supone un retroceso legislativo e ideológico quepone en grave riesgo de desprotección e inseguridad jurídica aun pequeño número de mujeres, pero precisamente las más jóvenes y vulnerables.

Nos opondremos a cualquier tentativa de represión de nuestra sexualidad, y contra nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.

Las mujeres, hoy más que nunca, le decimos a este Gobierno y le gritamos alto, muy alto, que no estamos dispuestas a que nadie, absolutamente nadie, decida por nosotras.

Exigimos la retirada del Anteproyecto de Ley de Corresponsabilidad Parental que pretende la imposición de la custodia compartida; querechazamos cuando es una medida judicial impuesta sin el acuerdo de ambos progenitores. No pudiéndose otorgar, además, en caso de Violencia de Género.

Exigimos que en la agenda de la Reforma Constitucional, se introduzca el principio de igualdad entre mujeres y hombres como un valor de la propia Constitución.

Queremos y exigimos que en este Marco Constitucional se reconozcan todos nuestros derechos fundamentales, se desarrollen y se apliquen, en la consideración de que somos ciudadanas de pleno derecho.

Nuestros derechos humanos no son negociables, sino exigibles hasta la extenuación.

Somos la mitad de la sociedad, y desde aquí llamamos a la movilización contra todo intento de vuelta al pasado, contra todas aquellas decisiones que pretendan mantenernos a las mujeres como personas subordinadas.

Lo decía Clara Campoamor cuando pedía el voto femenino: "la República no puede defraudar a las mujeres". La democracia, tampoco. Queremos una sociedad de hombres y mujeres que puedan soñar con hacer realidad sus proyectos vitales y profesionales, que tengan la posibilidad de decidir qué quieren estudiar, dónde quieren vivir, qué tipo de familia quieren construir, a quién quieren amar, cómo pueden ser felices. Queremos una sociedad libre de violencia machista. Una sociedad en la que nadie se quede fuera, en la que nadie se quede atrás.

Finalmente, denunciamos la inacción e insolidaridad institucional y gubernamental de Europa ante el drama de las personas que huyen de sus países en conflicto, buscan refugio o solicitan asilo, y el especial impacto que sufren las mujeres y las niñas, en muchos casos víctimas de abusos y violaciones.

Exigimos que no se ignore la desaparición de unos 10.000 menores, niñas y niños, de los que se desconoce su paradero en Europa.

Por todo ello no dejaremos de exigir Pasaje seguro ¡YA!

No daremos ni un paso atrás en lo conseguido con tanto esfuerzo; por las que nos precedieron en la lucha, por el futuro de nuestras hijas y nietas, defenderemos nuestros derechos. ¡Sin rendirnos, sin callarnos!

Somos las mujeres, las trans. Somos las lobas, las locas, las estudiantes, las putas, las precarias, las paradas, las bolleras, las insumisas, las viejas, las niñas, las gordas, las flacas, las feas e incorrectas, las migrantes. Somos aquellas con diversidad funcional, las brujas, las blancas, las madres, las abortistas, las negras, las latinoamericanas, las gitanas y las musulmanas. Somos las violadas, las asesinadas, las maltratadas, las vejadas, las ocultas, las prohibidas, las insensatas, las feminazis, las radicales, las pesadas, las exageradas, las locas del coño, las hembristas, las quemadas en las hogueras, las olvidadas de la historia, las malas, las perversas, las equivocadas, las cuidadoras, las empoderadas, las que no se callan, las que luchan, las fuertes, las que mueven el mundo. Somos mujeres, somos hermanas, somos manada.

Y… ¡si tocan a una, nos tocan a todas!

 

¡VIVA EL 8 DE MARZO!, ¡VIVA LA LUCHA FEMINISTA!